“Joga pra mim que eu jogo pra você”

-frase tradicional del capoeira-

Hablé con un brasilero sacado que me explicó en términos sencillos (después de contarme durante una hora la historia de la Capoeira) lo que era ese arte marcial.

Un estilo de combate, disfrazado de baile.

Me lo podría haber dicho cualquiera, la verdad, me lo podría haber dicho un argentino, un marroquí o un esloveno, pero no, me lo dijo un brasilero. No fue ni que sea de ahí, ni que girara veinte vueltas con las piernas solo apoyando una mano lo que le dieron firmeza a sus palabras, sino, su pasión al contármelo.

Me mostraba lo ligada que estaba la danza al estilo de combate y describió (quizás sin darse cuenta) lo que muchos estilos y por sobretodo el estilo chino, hablan de “fluir”. Es impresionante no sólo la fluidez de movimientos, sino también la naturalidad con la que se mueven, no gracias al entrenamiento (eso también) sino a la soltura y la desestructura dentro de la estructura que posee ese estilo.

La base fundamental, es prácticamente la misma que la del Tai Chi Chuan, el Karate o el Shaolin, pero enseñada y transmitida de otra manera, mismo, proyectada de otra manera.

Allí hay maestros (o “mestre”, como le dicen) realmente IMPRESIONANTES en las hazañas que pueden realizar, pero lo más sorprendente es que todo brasilero (por lo menos bahiense) lleva un poco de la capoeira en su interior, como llevan el ritmo, llevan el principio fundamental del movimiento y es increíble verlo en vivo y en directo. Ese fluir, esa paz dada por la alegría, esa envidiable soltura, que siempre hemos sabido apreciar en los grandes maestros chinos, por sobretodo en estilos como el Kung Fu del borracho.

Lo que más me impresionó, fue ver conceptos que son propios de lo más profundo del arte marcial chino (difíciles de desarrollar, de comprender, de explicar, conceptos con los que uno intenta practicar todos los días, como un imposible) expuestos de distintas maneras, pero que comparten las búsquedas más simples y esenciales de las artes marciales, la armonía entre los seres, la libertad cuerpo-mente, el fluir con las circunstancias, con las eventualidades. No se detienen, fluyen: Si durante una acrobacia se caía, intentaba pasar a la siguiente, mantenía la flexibilidad, la calma, trataba de convertirla en otro movimiento y hasta a veces salía algo inclusive más armonioso o espectacular.

Ví respeto e igualdad. yo era el “blanquito” y me sentí como uno más en la “roda” (sería como el media-lucha del capoeira).

Ví superación personal, ví todo lo que siempre escuché que necesita alguien para ser un artista marcial en su estilo y me dejó gratamente sorprendido. Está claro que yo tenía mis prejuicios, pero además, muy poco hablan sobre esos conceptos y muy bien los transmiten.

El capoeira (o la capoeira, que alguien me corrija) está muy ligado a la cultura brasilera, a sus raíces en todo sentido, más allá de en su historia, que para resumir era un entrenamiento de combate, que cuando la caballería española iba llegando, el birimbao comenzaba a sonar con más velocidad, para dar aviso o para ponerlos en modo más combativo, como se hace cuando un Mestre o un alumno avanzado practica. Ese arraigo a las raíces, me hizo pensar en lo poco ligado que uno está conectado a las propias (por lo menos yo) y si eso me beneficia al practicar Kung Fu (por ser algo de muy lejos) o me lo dificulta, por carecer yo de raíces para comparar con las del arte y poder aprender sobre esas bases. Desconozco, pero es sólo un razonamiento al margen.

Sinceramente, conocer a esos capoeristas fue un gusto inmenso. Su entrega al arte, a lo que representa a su filosofía, a su historia y a su tierra, con un amor y una simpatía inigualables.

El profesor de ellos, bautizado “Jacaré” (todos los iniciados de Capoeira, reciben un apodo así, te puede tocar “Hornero” como te puede tocar “Puma” pero se lleva siempre con mucha dignidad) y tengo entendido que ha venido a Argentina a dar algunos cursos o seminarios. Pero desconozco si abrió escuela acá o no.

(Jacaré enseñando las técnicas de esquive)
 
 
Pero eso no es lo que ustedes venían a leer, ustedes quieren saber dónde aprender.
(Pongo en orden que fui encontrando en internet, no conozco personalmente ningún grupo, sólo videos, comentarios e información de los sitios) :
 
Grupo Topázio: están en Palermo, Recoleta y Belgrano
 
– Asociación Argentina de Capoeira (A.A.C): Villa Crespo, Villa Urquiza, San Cristóbal, Almagro, Facultad de Derecho, Palermo y en gran buenos aires también y hasta no sé si hay en el interior. Fíjense. 
 
 Grupo Gueto: Caballito, San Cristóbal
Abadá Capoeira: Vicente López
 
Terreiro Mandinga de Angola (TMA): Nuñez y Floresta
 
Grupo Candeias: En la provincia de Córdoba está la sede central, en Buenos Aires tenemos en Paternal y Barracas
 

Si hay más lugares, tiren la data así los miramos ya sea en youtube o en el sitio web que tengan. Sólo pusimos algunos, como para el que quiere empezar que tenga una idea.

Un arte completo, para el entrenamiento del cuerpo, para la flexibilidad, para el desarrollo de la intuición corporal y para mi grata sorpresa, con una profunda filosofía, aplicada a la práctica.

 

 

 

 

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