La mayoria de las parejas pre-internet se formaban por “aproximación” (compañero o conocido de universidad, laburo, curso, amigo de amigo, etc) era raro que superasen los 2 grados de separacion a menos que conocieras a alguien en algún boliche o viaje (en referencia a los Seis grados de separación), pero esto está cambiando actualmente.

Lo extraño de esto es que si bien a nadie le importa mucho las estadisticas en cuanto a “parejas felices” (bueno, a la Iglesia católica tal vez) es algo que con la propagación de Internet puede que llegue a ser mas común que una maquina decida tu vida sentimental.

Comencé a leer esto no porque me interese ese invento eclesiástico llamado “sentimientos”, sino porque gracias a este estudio salieron varios algoritmos probabilísticos que se vienen implementando en varias paginas de encuentros (MATCH.COM utiliza un sistema similar a éste) y de hecho es el mismo estudio que solian usar las viejas agencias de “solos y solas” pero mas hecho a mano:

Cociente de compatibilidad:

Aseguran que el amor verdadero está más relacionado a las opiniones que los miembros de una pareja tengan sobre la pornografía y la política que con ninguna otra cosa.

Según los creadores del cociente, en el amor, los opuestos no se atraen y la única forma de lograr la felicidad en una pareja es que sus miembros compartan una misma visión de la vida que ellos sintetizaron en unas cuantas opiniones

“Las personas tendemos a descartar a quienes no cumplen con nuestro preconcepto de la perfección. Sin embargo, nuestra investigación demuestra que, a menos que tengamos varias cosas en común con el otro, cosas que, incluso pueden parecer triviales, aún el verdadero amor está condenado al fracaso”.

Los psicólogos, que llevan más de 20 años aplicando las llamadas pruebas psicométricas al estudio del amor, admiten que “el amor tiene, obviamente, un componente químico” y algo de “atracción animal”. Pero sostiene que existen 24 zonas temáticas que determinan el éxito de una pareja: “A menos que los dos miembros coincidan en una buena parte de estas cosas, la relación peligrará en el corto plazo”, dice. Ese descubrimiento, producto del estudio intensivo de las causas más frecuentes y severas de fricción marital, llevó a crear el test “Cociente de compatibilidad”, con el que redujo la lista de cuestiones “vitales” a 25 puntos.

El psicólogo está tan seguro de la efectividad del test que, en sociedad con Jon Cousins,fundó http://www.cybersuitors.com/ , una agencia de citas online que forma parejas en base a los resultados del “CQ”. ¿Cómo funciona el sistema? El postulante completa un “multiple choice” online sobre los famosos 25 puntos; luego, su lote de respuestas se cruza con el contenido de la base de datos de Cybersuitors y, por último, el sistema genera una lista de personas “compatibles” con el postulante. “Es un mecanismo virtual de predicción de la felicidad marital”, dice Cousins.
Si bien es importante que las parejas compartan una variedad de intereses y valores comunes como qué tipo de relación les gustaría tener, si quieren o no ser padres, su respeto a la fidelidad sexual y su grado de apego al ocio, se sorprendió al descubrir otras áreas en las que la concordancia era vital.

“Para que una relación termine en un desastre, no hay nada más importante que opinar diferente en materia de pornografía y política. Y, para los hombres, es fundamental que su mujer no sea más experimentada en la cama que ellos. Cuatro de cada diez consultados están seguros de que, con el tiempo, eso es garantía de desdicha”, dijo Wilson.

En cambio:

  • Las parejas a las que les gusta la misma comida tienen tres veces más probabilidades de ser felices que aquellas cuyos gustos se oponen.
  • Quienes están de acuerdo respecto a qué mirar en la tele tienen tres veces y media más probabilidades de experimentar la dicha matrimonial que quienes se pelean por el control.
  • Otros puntos importantes son la caballerosidad y el amor por las mascotas.

Pero hay algo en lo que es mejor estar en desacuerdo: el alcohol.

Cousins dijo que “las parejas en las que uno de los dos toma mucho y el otro se abstiene son mucho más felices”.

Y agregó: “Aunque otras diferencias conducen a la infelicidad, no coincidir en nada respecto a la bebida es bueno para la pareja”.

Y yo agrego: donde menos divorcios hay en el mundo es en India, donde los matrimonios son arreglados por los padres. Sabiduría le dicen.

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