Alguno puede servir para cualquier tipo de entrenamiento, esto más que verdades absolutas, son cosas que se me ocurriría decirle a cualquier gil que venga a entrenar al gimnasio de Kung Fu, pero claro, pueden servir para cualquier otro arte marcial o deporte donde los objetivos sean más o menos los mismos.

Que se yo, en sí, si están realmente decididos, no hay consejo que valga, ni obstáculo que los vaya a detener, pero quizás algún rezagado necesita armar una cierta idea antes de emprender un camino sin retorno hacia un verdadero entrenamiento o está medio bloqueado en medio del camino. Recuerden que la voluntad y una verdadera motivación, lo son TODO!

Bueno, acá van los consejos, intentando ser más prácticos que abstractos, pero imposible separar ambos mundos del todo:

1) Escuchen al cuerpo

Escuchar al cuerpo me sirvió para entrenar durante más de diez años y seguir casi sin lesiones, llegando al límite y mejorando en comparación a lo paquete que era cuando empecé (ahora soy paquete, pero menos paquete).

El cuerpo nos habla en todo momento, se comunica con dolores, con incomodidades, con una intuición que a veces es tan sutil, que la ignoramos.

Aprendamos a escuchar al cuerpo. Si no PUEDE más, lo va a decir, si está resentido y necesita descansar, lo va a decir. Si necesita elongar más, lo va a comunicar, si necesita reforzar una cierta musculatura, también se los va a hacer saber.

Aprendan a escucharlo, no se necesita magia alguna, es un poco de paciencia, sentido común y de no ignorar ninguna de las dolencias del cuerpo.

Cuestiónense todo lo que diga, para aprender a escucharlo.

Me duelen los pies. ¿Será que se me vencen los arcos de los pies? ¿Necesitaré plantillas? ¿Será por eso también que me duelen las rodillas después de ciertos entrenamientos?

Me duele la espalda. ¿Es su posición correcta durante todo el entrenamiento? ¿No estaré sacando mucho la cola hacia afuera? ¿Me faltará reforzarla con algunas espinales? o al revés, tengo que entrenar menos espinales porque la flexión de la espalda me está haciendo doler la cintura…

No subestimen ni sobree-estimen los dolores.

Un dolor no es el FIN del entrenamiento, sino más bien una guía de si estamos haciendo bien o mal las cosas.

A ver, es común que duela TOOOODO el cuerpo después de un entrenamiento FUERTE en serio, pero eso no significa que todo dolor sea igual, hay dolores por agotamiento, por uso del cuerpo y hay otros que son por mal uso.

Toma algún tiempo identificarlos, pero si escuchan al cuerpo y consultan con gente que sepa, siempre van a aprender a develar sus mensajes.

Escuchen al cuerpo y que los guíe para cada vez entrenar más, mejor y ¡Lastimarse lo menos posible!

Él no escucha al cuerpo, el LE GRITA A SU CUERPO!!! HELL YEAH!!

2) Cuiden sus rodillas

Esto suena a consejo de la abuela, pero las rodillas juegan un papel protagónico en casi cualquier entrenamiento marcial.

No se trata solo de no golpeárselas. Se trata de no sobrecargarlas, de no sobre-exigirlas.

Se trata de que cuanto más agotados están los cuádriceps, los músculos superiores de las piernas, las rodillas más peso van a tener que soportar.

Fortalezcan sus cuádriceps, su cadera, fortalezcan su posición ante el piso, que sus rodillas no se inclinen hacia adentro, que siempre tengan bien distribuido el peso entre los músculos de los muslos, los pies y los gemelos, evitando que la rodilla haga todo el trabajo.

Para las posiciones bajas, tengan cuidado de que su rodilla no sobresalga hacia delante (más allá de los dedos del pie), que el talón esté bien apoyado (si lo permite el estilo).

Controlen en los saltos, que la caída sea tan suave como puedan, esto va para todas las articulaciones, pero en particular para las rodillas.

El único tiempo que estuve sin poder entrenar por sobre-exigirme, fue cuando mi rodilla no pudo más y no me permitía flexionar mi pierna y ponerle siquiera un poco de peso.

Les voy a ser sincero, se me curó ignorándola, tragando saliva y entrenando nuevamente, pero no le recomendaría a nadie ese método, más bien recomendaría reposo ya que en general he visto mejores resultados estando en reposo que con mi método de “no puedo estar más sin entrenar, me voy a entrenar aunque me explote la rótula”.

De todas maneras, siempre ante dolores, consulten con un especialista, que aunque él no sepa sobre lo que ustedes entrenan (ténganle paciencia!), suelen saber sobre la mayoría de las lesiones y si lo que les dice no los convence, por vagancia que les de, vayan a ver a otro médico, sobretodo si pueden alguno que esté acostumbrado a tratar lesiones deportivas o que sepa sobre entrenamiento. Aunque sea para confirmar o refutar lo dicho por el anterior, la mayoría de las veces esto es solo para quedarse tranquilos, pero lo importante es que cuanto antes tengan un diagnóstico, antes podrán empezar a entrenar.

¡Su cuerpo, su salud y su entrenamiento lo valen!

3) Midan sus realidades pero pónganlas a prueba

Conozcan sus limitaciones, pero no permítanles ser el horizonte, el techo, el final del camino.

Yo sé que así como estoy, no puedo competir en un torneo internacional de profesionales, pero quizás pueda mañana participar de un torneo local, el año siguiente en un panamericano y quien sabe si el siguiente o un par de años más, en un internacional de profesionales.

Ser realistas les va a permitir dos cosas: No sobre-estimarse, ni frustrarse.

Ser verdaderos guerreros les va a permitir superarse y que no exista el “no puedo” o el “imposible”.

Si se auto-engañan con el “todo es posible” pero no se ponen metas REALES, todo va a quedar en un mundo de ilusión. Usen las metas reales como escalones hacia esos “sueños” y no dejen de mirar el camino y no dejen de sudar por él, lo que ayer era imposible hoy es una realidad o está más cerca de serlo, sigan remando!

4) Sepan definir hasta dónde quieren llegar y una vez trazado el camino, NO se detengan! 

Es imporante saber cuál será el rumbo del barco, el destino. Si saben eso, sabrán cómo efectivizar su tiempo, su entrenamiento, qué descartar y qué considerar.

Si saben lo que buscan, podrán tener en claro cuál es el camino más corto, los atajos, las vías obligadas, los desafíos. Claro que siempre habrá oportunidad de ser espontáneos, de rearmar el plan, de trazar un nuevo rumbo, pero empezar con una idea de hasta dónde quieren llegar, inmediatamente les dirá las herramientas y el sacrificio que necesitan.

¿Quieren solo divertirse y saber un poco? Entonces le pueden dedicar un par de horas semanales.

¿Quieren ver cambios reales en poco tiempo? Quizás una hora por día, todos los días.

¿Quieren ser campeones nacionales/internacionales o más? Entonces comiencen a considerar entrenar varias horas, todos los días.

¿Quieren ser profesores/maestros y tener alumnos? Entonces sepan que no sólo se trata de entrenar y perfeccionar, sino también de entender lo que hacen, de ver su entorno, de comprender a las personas, que pueden entrenar menos tiempo, pero seguramente entrenarán por mucho más tiempo porque jamás deberían parar de entrenar.

Esto que describo es sólo a rasgos generales, hay gente con mucho talento natural, que sólo entrenando un par de horas semanales pueden estar listos para un campeonato (no es mi caso, así que desconozco por completo lo que es esto! pero puede ser…) al mismo tiempo hay maestros que han entrenado tan fuerte por tanto tiempo que en el futuro puede que no los vean entrenando fuerte, sino más bien repasando, pero para transmitirles lo que deben saber, tienen otros métodos.

Saber a dónde quieren llegar es un buen inicio para saber cuánto y cómo deben entrenar y les puede quitar algún peso de encima y algo de ansiedad.

Anoten, planifiquen, cambien, sean realistas y no se decepcionen, frustren ni pierdan del objetivo, mantengan la cabeza fría y el cuerpo caliente.

…y una vez trazado el camino, no paren, que el cuerpo los pare, que el mundo entero los pare, pero que no los detengan sus dudas, sus miedos, las opiniones, falsas ideas, pensamientos mediocres, A FONDO!

5) Disfrútenlo

Me parece de todos los consejos el único más importante.

¡Hagan lo que hagan, amen lo que hagan!

Suena un poco hippie y utópico, pero aún con el dolor, el estrés y todo lo que se puede generar, entrenar debe ser un camino que se disfruta. Quizás no sea necesariamente “placer” mientras sudamos y nos gritan “1 minuto más” cuando ya no podíamos más, pero luego de eso, si sienten alegría en su corazón y si no pueden esperar a que ya sea la hora o el día del entrenamiento, es que lo están disfrutando (y probablemente que sufran de esquizofrenia, pero ese es otro tema!) y no dejen nunca de disfrutarlo. Aunque a veces puedan tener vagancia, miedo, estén cansados del dolor, todo eso es natural y hasta diría que casi necesario, pero si lo siguen disfrutando y saben que duela lo que duela, van a ir a entrenar igual, eso es lo que importa.

El día que sientan que se ha vuelto más un trabajo que un placer, aléjense por un tiempo del entrenamiento, dense un descanso y su cuerpo y corazón no tendrán reparo en decirles la verdad sobre si quieren volver o no.

En mi caso, pasa una semana y ya siento abstinencia, temblores y frío… jajajaja

En resumen: Escuchen al cuerpo, cuídenlo, midan rápidamente objetivos, denle duro hasta su objetivo, supérenlo, ténganse paciencia y por sobre todas las cosas:

¡DISFRUTENLO!

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