Esta es una traducción que hice de un informe de un tal MICHAEL HANLON , quien se ofreció como voluntario para probar un arma de tortura que próximamente veremos en nuestra comisaria amiga:

2007 – Silent Guardian
“Bien, donde pongo mi dedo? ahi… ok.. nada pasa.. esta encendido?”
“Si, lo está, mueva su dedo un poco mas cerca.”
“Er … ow! OW!” No esta bien. Lo intento otra vez. “OWWW!” Saco rapidamente mi mano, al instante. Mi dedo esta palpitando pero parece intacto.

Me dijeron que la gente puede tocarlo hasta un segundo. De ninguna manera, no para un tonto como yo.
Lo intento otra vez. Es como tocar una olla al rojo vivo. Solo que no hay calor, solo la sensacion de estar quemandose, y no queda marca alguna, ni ampollas.

Sus creadores dicen que esta infernal maquina es la cara moderna de la guerra. Le pusieron un lindo y amistoso nombre:”Silent Guardian”.

Me dijeron que no es una “pistola de rayos” aunque es precisamente lo que es. (el termino “pistola de dolor” talvez es mejor, pero supongo que les gustaria menos aun)
Y para ser justos, la maquina no esta diseñada para vaporisarte, atomisarte ni causarte daños permanentes.

No obstante, es un dispositivo horrible, te fuerza a pensar en qué se ha convertido el mundo para que la inventiva humana y su ingenuidad cree cosas como esta.
Silent Guardian esta haciendo olas en los circulos de defenza. Construida en U.S. por la firma Raytheon, es parte de su programa”Directed Energy Solutions”.
Probe una version de mesa, pero asi trabaja en el campo:
Un transmisor grande como un TV de plasma se monta sobre un Jeep.
Cuando se enciende emite un invisible foco de radiacion (similar a las microondas) pero con una frecuencia de 94GHz para estimular las terminaciones de los nervios humanos. Debido a que el haz penetra en la piel solamente, a una profundidad de medio milimetro no puede (dice Raytheon) causar daño permanente (o visibles).

Lo que equivale a una forma de hacer que la gente huya, muy rápido, sin matarla.
Eso es lo que dice la compañía, de todos modos. La realidad puede llegar a ser más horrible.

Puede lanzar una ola de agonia por casi 1 kilometro.
Cualquiera en el camino del haz sentirá, en la totalidad de su cuerpo, la agonica sensación que acabo de sentir en mi dedo.
Dice George Svitak, un ejecutivo de Raytheon:
“He estado delante de uno de tamaño completo y, créanme, solo corres, no tienes tiempo para pensar, solo corres.”
Silent Guardian se supone que es el equivalentes de gases lacrimógenos del siglo 21. – una manera de dispersar a las multitudes con un mínimo de daño. Su potencial es evidente.
“En Irak, hubo una situación en que los combatientes habían tomado a gente de medios de comunicación como escudos humanos. El comandante de batallón me dijo que no había manera de separar a los combatientes de los no combatientes, sin fuerza letal” el dice que esta arma habria sido util, el dolor desaparece en cuanto uno sale de su rango.
Pero que tal si alguien con problemas del corazon es golpeado por una de estas armas, o si alguien simplemente no puede salir de su rango? Se tostan?
En las pruebas realizadas, incluso en los más endurecidos Marines huyen después de unos segundos de exposición. Simplemente no es posible soportarla. Esta máquina tiene la capacidad de infligir sufrimiento sin límites, el dolor insoportable.
Yo no pude sostener mi dedo junto al dispositivo por más de una fracción de segundo. Pero yo podia hacer detener el dolor, pero ¿qué pasa si pegaran mi dedo a la máquina?
El Dr John Wood, un biólogo en la UCL y un experto en la forma en que el cerebro percibe el dolor, se espanta por las nuevas armas dolor.
“Son tan evidentemente útiles como instrumentos de tortura”, dice. “Es éticamente dudoso decir que son útiles para el control de multitudes cuando evidentemente serán utilizados por personas sin escrúpulos para la tortura.”
Este dispositivo no tiene ningún tipo de efecto sobre los objetos, solo lo perciben los humanos,sin embargo, una versión de alta potencia es capaz de “freír” en el aire el sistema electrónico de misiles tierra-aire desde una distancia de 100 kilómetros.
El fabricante insiste en que los rayos no causan daños físicos o psicológicos, aunque para afirmar esto se basa en que las víctimas huyen en cuanto perciben sus efectos. Llama la atención que en las pruebas que se realizaron a los voluntarios se les pidió que no usaran anteojos ni lentes de contacto, para evitar” posibles daños oculares”. También se les pidió que no portaran objetos metálicos cerca de la piel, para impedir la formación de “puntos calientes”.
Amnistía Internacional ya ha hecho advertencias sobre la posibilidad del uso de este tipo de sistemas como método de tortura.
Update 2011:
Uff, por un momento creímos que iban a usar esto para amedrentar insurgentes Orientales.. pero actualmente se utiliza en carceles de USA.
Cuac!
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