Advertencias previas:

  • No somos maestros ni expertos, sólo practicantes, así que no den nada por sentado.
  • No intenten ni apliquen absolutamente nada de lo aquí mencionado sin instrucción adecuada o supervisión de alguien que sepa en serio, sobretodo si no quieren salir en un Fail Compilation.
  • La única intención de este documento es afilar detalles de la técnica, revisar la técnica que puedan tener o mostrar una alternativa a aquella que lleven practicando (todas las escuelas tienen sus propias reglas, estructuras, enseñanzas y delirios, así que tómenlo con calma)
  • Van Damme apesta.

Como verán habitualmente, el Kung Fu no desarrolla demasiada masa muscular, o mejor dicho, no genera taaaanto volumen muscular. La masa más bien queda comprimida y la fibra se aloja en las partes exactas que se necesiten para lo que requiera el arte marcial. Por ejemplo los estilos del sur suelen desarrollar antebrazos y hombros muy fuertes, en cambio los norteños suelen desarrollar estilos que tonifican y acrecentan los cuádriceps y deltoides. Un guerrero Shaolin (en general) es delgado, aunque con fibras musculares muy marcadas en ciertas zonas. Si bien no es así en todos los casos, es una generalización bastante acertada.

El estilo “inteligente” de combate del Kung Fu hace que no debamos generar masa muscular excesiva para ganar potencia de golpe. Claro que la masa muscular siempre incrementa la fuerza si se entrena bien, pero también añade peso y en el Kung Fu es importante ser liviano (en la mayoría de los estilos), por eso se hace mucho hincapié en las piernas fuertes y brazos tonificados, pero no pesados, al igual que pecho y torso en general, no se incrementa demasiado para no cargarlo y quitarle equilibrio a las piernas.

Ojo, esto no es porque “es el estilo definitivo” y los “shaolin tienen la razón”, sino más bien esto está relacionado con la diminuta complexión de los orientales, ya sea del sur o del norte, difícilmente tengan el tamaño de un luchador peso mediano-pesado africano o europeo. Es una cuestión práctica, de aprovechar lo que se tenga y mejor aún, lo que seas: ¿Somos chiquitos? ¡Seamos livianos! ¿Somos delgados? ¡Seamos flexibles y rápidos!

Aunque siempre hay estilos que hacen una cierta excepción, por ejemplo en Capoeira se puede ser muy grande arriba (torso y brazos) y saber manejar bien las piernas (Torsos musculosos, pero piernas ágiles). Por supuesto, eso tiene que ver con la cantidad de tiempo que pasan boca abajo sosteniéndose sobre sus brazos, así como la combinación con el ritmo y el baile lo que les da la agilidad.

Entonces ¿Por qué explicar todo esto? Porque es importante que al practicar puños en Kung Fu se entienda que se va a utilizar más la mecánica del cuerpo que la musculatura en sí. La musculatura es un “disparador”, pero en sí, la fuerza la estarán haciendo todas las palancas articulares, así como también la cintura y claro, los nudillos!

No se preocupen tanto por la tensión muscular, sino más bien por el correcto posicionamiento tanto de los pies, como de los hombros, cintura y cadera. Todo debe conjugarse en perfecta armonía y así lograrán golpear fuerte sin que sus brazos parezcan poder golpear tan fuerte. (Soy una mosca y pego como un ser humano normal/fuerte, así que créanme! Inténtenlo)

Bien, primer paso para un buen puñetazo en el Kung Fu:

1) Estar bien parado.

Parece una tontería, pero realmente es básico. Si bien a todos nos gusta el estilo descontracturado y saltarín de Bruce Lee, eso se gana con mucha maestría y primero conviene hacer todo desde posiciones estáticas para luego poder aplicarlo en movimiento (o en intermitencia entre posiciones estáticas y movimiento constante)

Probemos lo primero: Pongan los pies paralelos (sí, sé que no van a aprovechar todo el peso del cuerpo, etc, pero estamos “probando”)

¿Listo? La separación de los pies, es la misma distancia que tienen sus hombros. Pie derecho a la altura de hombro derecho y lo mismo con el izquierdo.

¿Se sienten bien parados? ¡A que pueden más! Usen los dedos de su pie, el metatarso, la parte delantera del pie y el talón como si fueran las garras de un águila, busquen agarrarse al piso como si realmente tuvieran garras en los pies y el piso fuera una rama.

¿Lo sienten? Intenten despegarlo. Bien. Si lo hicieron bien, deberían sentir un inusual arraigo al piso. Bien hecho, el fundamento para aprender a moverse bien es saber pararse bien, así que es un buen comienzo. Si no les salió, inténtenlo con otro calzado o descalzos o en otro tipo de piso.

2) La energía sube por las piernas, llega a la cadera y transmite esa energía a la cintura, de la cintura se extiende hacia el hombro y luego por todo el brazo hasta el puño, que impacta con fuerza.

Aunque esto suene muy lento, interiormente deben sentir que la energía es como un rayo: Si bien viene desde el cielo hacia la tierra, su recorrido dificilmente puede verse, rápido como el relámpago el golpe es como una cadena, cuya trayectoria no se delata aunque venga desde el pie. Como el buen Bruce decía, “Que tu oponente sienta el golpe, antes de verlo”

Sientan el recorrido, comiencen haciéndolo lento, pero con el tiempo este recorrido debe hacerse tan rápido que no delate el golpe. Practiquen con diligencia.

Puño recto en una de las posturas tradicionales de Kung Fu

3) Importante recordar, el golpe que menos se ve es el que tienen menos movimientos innecesarios.

El Kung Fu habla del ahorro de energía, de la simpleza, de lo directo, simple y efectivo. Entonces, debemos recordar esto cuando efectuamos un buen golpe.

El puño que descansa cerrado sobre la cadera (sobre los coaxales de la cadera) no debe elevar el hombro (a diferencia del Boxeo o Muay Thai donde el hombro se usa para cubrir el mentón) ¿Por qué? Porque aunque es sumamente práctico golpear cubriéndonos con el hombro, la base del Kung Fu es no hacer movimientos innecesarios, confianza en el ataque sin necesidad de cubrirnos.

Lo sé, lo sé, esto va en contra de lo que Bruce proponía que era utilizar ataque-defensa en un mismo golpe, pero como les dije antes, Bruce es Bruce… pasó por mucho hasta masticar lo que sabía y generar su propio conocimiento. Inténtenlo así y luego saquen sus conclusiones.

El golpe sale de la “recámara” como le dicen a la cadera y el codo jamás se expone (si alguien nos viera de frente no debería ver que el codo sobresalga) el puño sube y se adelanta directamente lanzados por la cintura, el hombro hasta impactar justo al centro de nuestro cuerpo. Una vez allí el puño se queda, ya que en el estilo tradicional de Kung Fu el puño queda adelanta para utilizar la fuerza centrífuga de su retorno para que gane fuerza el siguiente puño.

Imagínense que delante suyo hay un pequeño orificio, uno solo y está a la altura del centro de su pecho/esternón. El puño tiene que introducirse allí y ese orificio tiene los bordes filosos, así que el puño no puede venir por el costado, tiene que venir ya por el centro.

Una vez que el puño entró en dicho orificio imaginario, ya no puede moverse, no rebota, no se inclina.

De esa manera el golpe es simple y directo, no usa músculos de más y no avisa su trayectoria, va por el centro del cuerpo y perfora hacia hacer un último giro (cuando los nudillos se alinean al antebrazo) JUSTO en el momento previo al impacto, ese giro como de “torniquete” es escencial para darle una potencia extra aprovechando todo el cuerpo.

4) Yin-Yang en el golpe, todo su ser en cada golpe.

Wow! Sí sí, así como suena: Es. Luego de golpear, al volver, ese puño sale del orificio y el otro va a entrar por el MISMO orificio, ayudado por la inclinación de la cintura y de la espalda, que le da distancia y ángulo para salir por el centro sin problemas, mientras que el otro da un codazo fuerte hacia atrás (llevando el puño a la recámara) para darle fuerza al puño que ataca.

Mientras uno vuelve con fuerza, el otro aprovecha esa fuerza para atacar.

¿Complicado? No sean maricas ¡Vayan de a poco! Empiecen en cámara lenta y luego denle fuerza (no velocidad), para ir marcándolo bien, uno a uno. Eso sí, cuando tengan la técnica, NO SE MIDAN!! ¡Pongan TODO en cada golpe!

5) No golpeamos con el puño, sino con la tierra bajo nuestros pies.

Sí, suena exagerado, pero es real. Para iniciar un buen golpe, tienen que sentir que todo su arraigo al piso es la base de la  cual sale el golpe, tienen que sentir su fuerza, su estabilidad, lo implacable que es y la firmeza que les da.

¿Cómo perciben eso?
El pie del lado del puño que golpea se agarra con firmeza al piso, ya que todo el resto del cuerpo va a acompañar al puño y es ese pie el que nos va a servir de ancla para no salir disparados junto a él. Sí, exagerado, pero es la sensación que deben tener.

Tomando la fuerza del piso es la forma que van a lograr que su puño no sólo sea fuerte y rápido, sino también, firme y poderoso.

6) Lo más importante: Entrenen.

Intercálenlo con secuencias de pesas, de flexiones de brazos. Inténtenlo en cámara lenta puliendo la técnica mil veces antes de comenzar a entrenarlo con fuerza, luego con velocidad, luego concentrándonos en golpear más fuerte hacia atrás con el codo (que si están haciendo bien el giro de cintura-espalda debería por consecuencia darle más fuerza al puño que avanza del otro lado).

Entrenen por tiempo (un minuto, dos, tres, cinco, lo que aguanten), entrenen por número (30 puños, 50 ó 100). Entrenen en Ma Pu (las piernas fijas e inmóviles) entrenen…

¡No se pongan excusas! ¡No se rindan! ¡Siempre pueden más de lo que piensan!

Solo: ¡Entrenen!

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