>Para aquellos que no les gusta “salir a correr”, hay formas alternativas, más interesantes para mentes inquietas, que vamos a englobar en esta nota como “free running”.

Aclaración: Englobamos ambas cosas, el Parkour y el Free running en el mismo concepto, dado que uno es una versión más “peliculera” del otro, pero vamos a tomar como que los dos son correr, esquivar, saltar, llegar rápido de un punto a otro con obstáculos de por medio, no retroceder, fluir con el cuerpo… etc…

“Free running”, como se entiende en primera instancia, es “correr libre” o “correr libremente” por traducirlo de forma muy directa.

La base de este concepto, puede aplicarse en cualquier plaza local, parque o mismo en algún gimnasio o lugar preparado con ciertos obstáculos.

Como “salir a correr” utiliza una musculatura definida, tiene un ritmo parejo y constante, el aire se administra de una forma más prolongada, mientras que cuando hagamos un tramo de corrida libre, al saltear obstáculos, usaremos reacciones musculares que agotarán y el oxígeno irá desapareciendo con mayor velocidad, así que a no sorprenderse.

Esquivar el tacho de basura, saltar el banco de la plaza, picar contra el tronco de un árbol y seguir corriendo es una buena forma de empezar, siempre y cuando, tengan alguna preparación física previa.

Claro, ¿Qué pensaban? ¿Que de una se iban a hacer free running? No señor, recomendable o empezar con alguien que sepa o primero salir a correr normalmente, agregar algunos piques (aceleración máxima en tramos cortos) saltos de baja altura.

¿La clave? Un buen precalentamiento.

Cuando uno hace una actividad como esta, es común:

Doblarse el tobillo – Dado que son saltos a veces espontáneos, esquives rápidos y caídas en lugares irregulares, doblarse el tobillo puede ser común, el famoso “pisé mal”. Mucho cuidado.

Dolor en las rodillas – Si se tiene un poco de peso de más, dificultará la actividad y puede generar dolor en las rodillas si no se sabe correr en buena postura, por eso, de doler las rodillas: No seguir con la actividad.

Caerse: Si luego de un salto se caen, recuerden poner las manos para no darse la cara contra el piso, pero sepan que eso puede fracturarles las muñecas o sea: MEJOR NO CAERSE!

¿Qué puede ser útil antes de arrancar?

Practicar roll (ó vuelta carnera, como le decíamos en la primaria), ya que para caer en velocidad, suele ser la mejor opción y no poner las manos, para evitar como decíamos antes, una fractura.

Trote, pique, trote: Esta secuencia hecha por un largo tiempo, acostumbrará a los músculos y a los pulmones a los cambios de ritmo. También se puede hacer Trote-pique-salto-trote. El trote pasa a ser como un estadío de descanso, para que se recuperen las fibras musculares.

Fuerza de brazos: Las famosas “lagartijas” prepararán sus brazos para los agarres (las trepadoras de la plaza!!)y las caídas. Arranquen con diez, luego veinte… y así…

Saltos: Una vez que trotamos cómodamente, que podemos acelerar y desacelerar, podemos comenzar a hacer saltos espontáneos. La práctica de saltos es muy compleja y conviene siempre hacerla progresivamente. Saltos con los dos pies juntos, en alto y en largo. Luego, saltos en un pie, luego saltos con las rodillas lo más arriba posibles y así ir buscando obstáculos a los cuales saltarles encima, empezar con alturas seguras y luego ir aumentando.
Saltar un charco se entrenará con un salto en largo, mientras que saltar un banco de plaza necesitará de más altura que distancia horizontal. De a poco y cuidando las articulaciones!

¿Lugares donde empezar a practicar?

Debe haber varios, pero si quieren arrancar solos, aquí van algunas sugerencias ‘urbanas’:

Parque: Como dijimos antes, hay obstáculos propios del parque. ¡Ojo con los chicos y los perros! A unos pueden llevárselos puestos y los otros van a perseguirlos para arrancarles la pantorrilla… aunque quizás eso mejore su “free running”.
Trepadoras, arena, esquivar charcos, saltar bebederos… todo sirve.

Escaleras: OJO con esta. Una escalera (tipo la facultad de derecho) es buen lugar de práctica, pero no para que se tiren rodando, sino para practicar los pasos controlados.
Una escalera obliga a controlar el paso para no irse al demonio, además, entrena muchos los músculos por la conformación e inclinación.
Se puede jugar con las distancias (subir de a más de un escalón) bajar de a un escalón pero acelerando la velocidad, etc. Pero de nuevo, ojo… nadie quiere verlos caer rodando mientras saludan haciéndose los Jackie Chan.


Bicisenda: Suelen tener tramos largos donde uno puede correr y además, esos divertidos postes de madera cortos (aún no sé si se llaman bolardos o qué) donde uno puede, tanto esquivarlos, como saltarles encima.

¿Lugares oficiales donde se practique?

Hmmmm… no hay mucho que yo sepa. Además, el free running es muy “libre” y difícil que alguien tenga mucho que enseñarte… ya lo que pueden enseñarte es más bien técnicas de acrobacia, para agregarle a todo el salto de obstáculos.

Encontré este lugar en Rosario, este y aquél en Buenos Aires y por acá se reúnen muchos de esta disciplina… y bueno, cuestión de ir organizando, hablando, armando grupos.

No es nada muy organizado ni estructurado, recuerden…

es correr libremente.



– Emma

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